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Cuatro ciudades que dominan el arte del Wi-Fi gratis

Contar con una conexión gratuita de Wi-Fi es una gran ventaja para una ciudad. No solo porque ofrece una conveniencia que cada vez más personas aprecian y agradecen, sino también porque les ayuda a las empresas a descongestionar las redes móviles, y a los usuarios a ahorrar dinero. Según Informa, una agencia de investigación, en 2015 habrá 5,8 millones de puntos de acceso gratuito a internet inalámbrico, lo que representará un incremento de 350% desde 2011. Muchos negocios han convertido a este servicio en parte de su oferta de valor, y ahora las autoridades de las ciudades y los operadores quieren hacer lo propio. Conozca algunos ejemplos:

  Nueva York La ‘Gran Manzana’ anunció este martes que puso en funcionamiento la red pública y gratuita de Wi-Fi más grande de Estados Unidos. La iniciativa beneficiará a 80.000 personas que viven a lo largo de 100 cuadras en el barrio de Harlem, 13.000 de las cuales residen en viviendas subsidiadas. La implementación comenzó este mes y se espera que termine en mayo de 2014. La alcaldía de esa ciudad ya había instalado conectividad de Wi-Fi en 30 estaciones de Metro, algo que muchos usuarios agradecerán, pues la recepción de 3G y 4G en esa clase de instalaciones es mínima. Se espera que todas las estaciones del subterráneo cuenten con el servicio en 2016. Además, Nueva York ya tiene muchas redes de Wi-Fi privadas en parques u otros sitios públicos, propiedad de los diferentes operadores e ISP y destinadas para los clientes de esas compañías. Londres Los Juegos Olímpicos del año pasado le dejaron a la capital británica una considerable cantidad de redes de Wi-Fi, todas ellas administradas por operadores y proveedores. Como informa el New York Times, prácticamente todas la ISP británicas montaron sus propias redes en Londres: O2, BT, Virgin y BSkyB aprovecharon el impulso y pusieron sus redes, que hoy funcionan en casi toda la ciudad y le permiten a cualquier usuario conectarse a alguna de las redes. Este montaje no estuvo exento de polémica. En los pasados Olímpicos, se produjo una polémica porque se les prohibió a los asistentes utilizar sus dispositivos como ‘hotspots’, obligándolos a hacer uso del costoso servicio del proveedor oficial. Incluso se puso en marcha una especie de ‘policía’ para hacer cumplir la norma. Barcelona Con una red de 443 hotspots administrada por el Ayuntamiento, la capital catalana tiene la red pública de internet inalámbrico más grande de España, y una de las mayores en Europa. Tiene una velocidad de 256 Kbps, que impide consumir música o contenidos multimedia pero sí permite consultar la web con alguna comodidad. En el próximo Mobile World Congress, los asistentes podrán probar el  siguiente estándar de conectividad inalámbrica, HotSpot 2.0. Como reporta Slashdot, el nuevo protocolo “promete autenticación y conexión automáticas, y cambio transparente entre hotpsots de marcas diferentes, y eventualmente entre conexión de Wi-Fi y celulares“. Si se lograra hacer esto, el uso de Wi-Fi público podría tener un gran impulso, pues no requeriría ningún esfuerzo de parte del usuario. Pekín La capital china también tiene un programa de Wi-Fi público. Y, como todo lo que pasa en China, sus cifras son enormes. Desde 2011, la municipalidad ofrece el servicio en 11 áreas densamente pobladas, y el proyecto es instalar 90.000 puntos de acceso en los próximos años. De acuerdo con TechCrunch, “sería la red municipal de Wi-Fi más grande del mundo“. China Daily dice que la velocidad promedio es de 2 Mbps. Además, la ciudad comenzó a instalar hotspots en 5.282 buses que operan 248 rutas en la ciudad. Tanta oferta de conectividad, sin embargo, viene con un precio: como es bien sabido, el gobierno chino ejerce un control muy cerrado sobre la red. Incluso, les exigió a los cafés y otros sitios que ofrecen conexión gratuita a la red que instalaran software para monitorear el tráfico que se genera desde ellos. Si no accedían, debían dejar de ofrecer el servicio.

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