Uber, la polémica aplicación móvil que conecta a pasajeros con conductores, resiste a la presión de los taxistas, que en España y en otros países han convocado huelgas por competencia desleal, y a las amenazas de los gobiernos. Y no solo aguanta, sino que amplía sus servicios en busca de expansionarse aún más. La plataforma de transporte colaborativo, que tiene su sede en California, se ha aliado con el gigante tecnológico Google para añadir una nueva flota de coches que brindarán un servicio adicional a los pasajeros: wifi gratuito.